A la hora de decidirnos a comenzar un programa de entrenamiento puede ser una buena idea hacerlo junto a nuestra pareja  u otra  personas de nuestro entorno cuya condición física y objetivos sean bastante similares.

Sin lugar a dudas, es una experiencia enriquecedora, aumenta la motivación, la superación, el trabajo en equipo, además, y no menos importante, resulta económicamente muy accesible.